Blog

Blog (67)

La demencia tiende a aislar al que la padece, confinándole a un estado de soledad interna difícil de franquear muchas veces. La actitud que los cuidadores tomen respecto al enfermo puede prevenir este sentimiento en gran medida. Discutir, preguntar o saludar son fórmulas de interrelación con nuestro entorno que debemos seguir practicando con la persona demenciada y para las cuales no se necesita un momento concreto, sino que debe ser una actitud. Fomentar la confianza, es dejar un canal de comunicación siempre abierto (que cuenten con nosotros para que nos puedan contar, demandar,…). Y por último, ofrecer consuelo, como paliativo de la soledad instaurada, pues aún cuando no la podamos evitar sí la podemos aliviar.

Se dice que el sublimar recuerdos gratificantes (de la niñez, especialmente) permite afrontar las dificultades de la vida, incluidas las más tardías. Es recomendable la terapia de reminiscencia, con el repaso de vivencias agradables junto al paciente, ya sean habladas o apoyadas en objetos, fotografías, música, etc.. Las posibilidades de contacto que la evocación provoca en la mente de la persona nos acerca a un trato más humanizado y, por tanto, más completo. De este modo, lo que aparece como síntoma (rememorar el pasado) puede ser como un instrumento paliativo y reconfortante dentro del esquema sentimental del paciente, que se parapeta en recuerdos (“las batallitas”) como “anestésico” ante la realidad del presente. Porque, como ha sido dicho: “Los hombres no somos cuentas, sino cuentos”

Lo expuesto hasta ahora, forma parte de una visión paliativa e integral del manejo del paciente afectado por la demencia. En un intento de concreción señalaremos algunas estrategias básicas en el abordaje emocional y conductual de este tipo de enfermos, según sea su incidencia en las distintas fases del síndrome, lo que puede orientar a los cuidadores y equipo asistencial.

Las manifestaciones comportamentales en la primera fase de una demencia son de vital importancia para el cuidador y participantes en el plan de cuidados, pues el nivel de conciencia suele estar aún preservado, con lo cual el paciente es consciente de poder dejar de serlo (miedo a “perder la cabeza”, percibido como una amenaza real y no como un “fantasma” de la vejez). Este pensamiento puede convertirse en perseverante y obsesivo, manifestándose de las siguientes formas:

  • Irritabilidad: ante la incomprensión de lo que acontece e ira por un futuro temido, que “se nos va de las manos”, la demencia arrebata el control de los actos.
  • Labilidad emocional: las alteraciones de la personalidad no se instauran de forma brusca, pero sí insidiosa e irreversiblemente. Además incide un síntoma importante por lo que tiene de perturbador en el comportamiento del individuo, como lo es la alteración del patrón vigilia-sueño, presente en la mitad de las demencias.
  • Estado depresivo: en consonancia directa con los sentimientos descritos anteriormente. Asusta degenerar, a lo que se añade un sentimiento de culpa, en muchos casos (“soy una carga, estorbo, genero costes mientras no produzco y en breve necesitaré ser atendido en lo más básico, renunciando, además a mi autonomía y privacidad”). Sólo una actitud cercana, que establezca una sólida confianza en el cuidador principal de cara al incierto futuro que la demencia esboza en la mente del paciente, puede sentar las bases de una existencia digna en las etapas siguientes. La compañía es fundamental y en esta fase el beneficio del repaso existencial puede crear lazos relacionales entre cuidador y paciente, además de aportarnos datos sobre su anterior etapa vital activa y en plenitud de facultades. 

Establecer un plan de cuidados preventivo respecto a la salud física y mental del cuidador, dado que este será durante mucho tiempo el soporte emocional y afectivo del enfermo.

Continuando con los consejos sobre el mantenimiento de la vida diaria con un enfermo de Alzheimer, hoy trataremos el uso de inodoro y la incontinencia, el lenguaje y la comunicación y el ejercicio físico.

 

USO DEL INODORO E INCONTINENCIA

Pueden perder la noción de cuando ir al baño, donde se encuentra el inodoro o cómo usarlo. Estas reacciones no son deliberadas, ni las hace con mala intención. Tener en cuenta que con la supervisión, se pierde uno de los aspectos más valiosos de la persona: la intimidad y se afecta el pudor.

El uso del inodoro es un proceso que implica una serie de acciones que se pueden olvidar fácilmente. La incontinencia es común entre las personas con Enfermedad de Alzheimer, especialmente en las últimas etapas de la enfermedad. Hay que establecer horarios y seguir el mismo orden de secuencias. Recordar la necesidad de orinar cada 2 horas y en momentos especiales: al levantarse, después de las comidas, al acostarse, etc. Es aconsejable:

• Las ropas deben ser holgadas, anchas, cómodas y fáciles de quitar.

• Indicar la situación y acceso al cuarto de baño con dibujos indicativos en la puerta colocados a la altura de los ojos.

• Disminuir la ingesta de líquidos antes de acostarse.

• Cuando utilizan pañal, mantenerlo limpio y seco, para evitar riesgos de infecciones o lesiones cutáneas.

 

LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

A medida que la enfermedad progresa, la comunicación se hace más difícil y sería útil:

• Asegurarse de que la persona oye y ve correctamente.

• Saber escuchar y ser receptivos a cualquier intento que hagan de comunicarse.

• Hablarles claro, despacio, a la altura de los ojos y lentamente.

• Tocarles suavemente para advertirles de que queremos hablar con él.

• Hacer gestos sencillos mientras hablamos.

• Demostrarles cariño, acariciándolos, es una buena manera de trasmitirles seguridad.

• Ser flexibles, adaptarnos a sus necesidades y ritmos.

• Es importante hacerle participar en conversaciones que él pueda seguir.

• Ante preguntas o explicaciones sin sentido, evitar la discusión. Es mejor disuadirle y cambiar de tema o bien seguirle la corriente, pero sin añadir elementos que puedan confundirlo más o estructurarle en su error.

• Prestar atención al lenguaje corporal del enfermo. Las personas que tienen el habla deteriorada se comunican a través de formas no verbales.

• Nunca se debe hacer:

- Discutir y dar ordenes. Recordar que esta enfermedad afecta a la memoria y capacidad mental de pensar con lógica.
- Decirle que es lo que no puede hacer. Es mejor decirles las cosa en positivo que en negativo.
- Utilizar un tono paternalista o infantilizado, pues despertará sentimientos de inutilidad, rabia y frustración.

 

EJERCICIO FÍSICO

Los enfermos de Alzheimer necesitan realizar actividad y ejercicio ya que les proporciona sentido de participación, bienestar, etc. Se ha observado que estas personas están más tranquilas cuando realizan ejercicio físico. De esta forma, las funciones motoras tardan más en deteriorarse y también mejora la calidad del sueño nocturno. El ejercicio físico les sirve para eliminar tensiones.

Realizar actividades aparentemente simples, como tareas domésticas sencillas, levantarse de una silla, con o sin ayuda de los brazos una vez, o dos, etc., en el exterior, caminar, pasear, etc. Si no puede caminar, hacer ejercicios en cama o sillón, o incorporarse a grupos de gimnasia o fisioterapia preventiva.

En fases avanzadas de la EA, el cuidador principal, asesorado por los profesionales, debe conocer las actividades a realizar y los riesgos a evitar. Siempre se debe luchar por mantener todas las capacidades existentes e intentar mejorar las que sean susceptibles de ello. 

Si es capaz de moverse, se le estimulará a que lo haga, dándole la ayuda que precise, pero sin suplir sus capacidades. Cuando esté encamado le estimularemos a que colabore en los cambios posturales, así como en su higiene y cambios de ropa. Dándole órdenes sencillas, con frases cortas y claras. Le sentaremos siempre que se pueda, prolongando progresivamente el tiempo de sedestación.

 

Si deseas formarte como profesional en el área de las demencias y la enfermedad de Alzheimer con el mejor grupo de expertos e investigadores a nivel nacional, consulta nuestro programa de títulos de la Universidad de Salamanca. 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

A medida que avanza la enfermedad, empiezan a tener dificultades para realizar las ABVD, siendo en estos casos aconsejable:

• Procurar que mantenga una rutina de actividades fijas.

• Su vida ha de ser lo más previsible posible, la rutina diaria es segura y cómoda. Los cambios repentinos de horarios y actuaciones pueden provocar reacciones catastróficas. Planear su vida cuanto sea posible.

• La capacidad de discernir está seriamente afectada en la EA, por tanto simplificarles las tareas y disminuir el abanico de posibilidades de elección.

• Limitarnos a supervisar y sólo ayudar cuando sea necesario.

• Puede olvidarse de ir al baño, o de cómo hacerlo o bien considerarlo no necesario. Respetar la dignidad de la persona al ofrecerle ayuda.

• Mantener la rutina anterior del aseo, en todo lo que sea posible.

• Tratar que el baño sea un momento placentero.

• No obligarle a realizarlo cuando no quiera e intentarlo más tarde.

• Tener en cuenta la seguridad.

En este artículos vamos a centrarnos en consejos orientados a la hora de vestir y de la comida.

 

VESTIDO

Es una ABVD de pérdida precoz en la EA. Empiezan a tener dificultades para arreglarse solos en las fases intermedias de la enfermedad, se olvidan de cómo vestirse, pueden no reconocer la necesidad de cambiarse de ropa, no la saben encontrar, etc. Abotonarse, subir o bajar una cremallera y escoger qué ponerse o quitarse puede ser una actividad desconocida y novedosa para muchos de ellos. La rutina en estas actividades, adquiere también importancia en este tipo de pacientes.

Es recomendable:

• Colocarles la ropa en el orden que tienen que ponérsela y si es necesario recordarles paso a paso como tienen que vestirse. Planear el acto de vestir con tiempo suficiente, que no haya presión o prisa.

• Limitarnos a supervisar y ayudar sólo cuando sea necesario, para conseguir que tenga independencia al vestirse el mayor tiempo posible. Dar instrucciones claras para realizar el acto de vestir paso a paso.

• Recordarles que se tienen que cambiar de ropa y orientarles para que se pongan la adecuada.

• Permítale escoger entre una selección limitada de prendas. Si tiene una ropa favorita, considere comprarle varios juegos idénticos.

• Si no es capaz de seleccionar la ropa adecuada a la estación, sólo tenerle disponible la ropa necesaria para la temporada en curso.

• Escoger ropa cómoda, fácil de poner y quitar y fácil de mantener. Los elásticos en la cintura y los cierres de “velcro”, disminuyen las dificultades con respecto a los botones y cremalleras. Evitar la ropa difícil de poner y con cierres complicados.

 

COMIDA

Suelen olvidar si ya comieron, cómo usar los cubiertos…, y en las últimas etapas aparecerán problemas físicos como dificultades para masticar o tragar (disfagia orofaríngea) y finalmente tendrá que ser alimentado.

Se recomienda: 

• Hacerles participar activamente en la preparación de la comida: estimula la memoria, el lenguaje y la actividad manual.

• Mantener el horario de comidas, sentarle en el mismo lugar, disponer la mesa del mismo modo y colocar sólo lo imprescindible.

• Hacer del acto un evento agradable, crear un ambiente de calma que permita eliminar la ansiedad y el rechazo. Evitar la confusión, disminuir las distracciones, ruidos y movimientos bruscos.

• Hacer uso positivo de las distracciones. Si se resiste a comer, tome su tiempo involucrándola en otra actividad y volver al acto de comer posteriormente.

• Recordarle como comer e incluso hacerlo nosotros delante de él, puede funcionar la imitación. Dar instrucciones simples y comprensibles. Ejemplo: “Levanta el tenedor, pon un poca de comida así, ahora, llévalo a tu boca”. Tener paciencia. No criticar los hábitos de comer ni apresurar a hacerlo rápido. Los mensajes claros, concretos y con tono suave facilitan la comprensión. Si hay que repetir la orden, utilizar las mismas palabras con consistencia.

• Explicarle que debe masticar y pasar los alimentos suavemente. La postura para una correcta alimentación es sentado derecho, con la cabeza ligeramente hacia delante.

• No mezclar texturas, utilizar textura homogénea para evitar atragantamientos.

• Tener cuidado con la temperatura de los alimentos, ya que no distinguen entre frío o calor y pueden quemarse la boca.

• Evitar los platos y manteles con diseños que podrían confundir y distraer a la persona. Utilizar platos hondos. Debe haber contraste que identifique bien el plato y el vaso. Servir los platos de comida por separado, uno por uno. Usar tazas y vasos con asas de soporte y superficies no resbaladizas, para evitar vertidos.

• Los cubiertos deben ser sencillos, adaptados a las limitaciones. En fases moderadas se les darán de uno en uno y posteriormente cuando no sepan utilizar los cubiertos se les permitirá comer con las manos o serán alimentados por el cuidador. 

 

Si deseas formarte como profesional en el área de las demencias y la enfermedad de Alzheimer con el mejor grupo de expertos e investigadores a nivel nacional, consulta nuestro programa de títulos de la Universidad de Salamanca. 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

Estimados  amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta nueva ocasión a participar en el curso de "Nutrición y cuidados paliativos en personas con demencia" último que se celebrará en el curso académico 2019/2020.

La próxima edición de los cursos de formación continua en Demencias y Alzheimer dará comienzo en noviembre de 2020.

 

El curso de Nutrición y cuidados paliativos en personas con demencia tiene como objetivos principales

  • Conocer los principales síntomas que presenta el enfermo terminal, así como los cuidados más habituales que precisa.
  • Adquirir las habilidades suficientes en el manejo de los fármacos y de las técnicas, para controlar los síntomas de una forma eficaz.
  • Aprender a reconocer precozmente los trastornos psicológicos que aparecen en el paciente y en el cuidador principal, y a manejar los propios sentimientos y reacciones.
  • Estar capacitado para proporcionar cuidados paliativos al paciente terminal, en el medio extrahospitalario.

 BREVE DESCRIPCIÓN DE CONTENIDOS

  • Concepto de enfermedad terminal. Principios de cuidados paliativos.

  • Síntomas generales: Astenia, anorexia, pérdida de peso.

  • Síntomas digestivos: Alteraciones del ritmo gastrointestinal, obstrucción intestinal, boca seca, candidiasis, Halitosis.

  • Síntomas genitourinarios: Incontinencia, espasmo, hematuria.

  • Síntomas respiratorios: Disnea, tos, derrames, hemorragias.

  • Síntomas neuropsicológicos: Ansiedad, depresión, delirium.

  • Agonía y sedación terminal.

  • Taller de resolución de casos clínicos: Control de síntomas.

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 22 de junio hasta el 6 de julio.

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Consuelo Sancho: Prof. Dietética. Departamento de Fisiología y Farmacología. Universidad de Salamanca
  • Feliciano Sánchez Domínguez : Unidad de Cuidados Paliativos. Hospital Universitario Universidad de Salamanca

Estos seminarios online tendrán lugar los días 27 de junio y 4 de julio.

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación específica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono +34 677 860 126

 

 

 


 

 

 

 

“No queremos que las residencias sean hospitales, sino lugares para vivir”


Un artículo del Dr. Eloy Ortiz Cachero, Director de la Residencia Sierra del Cuera

Estamos asistiendo a un bombardeo incesante de noticias relacionadas con las residencias de personas mayores. La mayoría de ellas, trasladan a la sociedad una visión negativa de las mismas. Me parece que no es lo más idóneo ofrecer un juicio de valor de una realidad que no se conoce en profundidad. La generalización alimenta desconfianzas y no ofrece soluciones. Es preciso recordar que las personas mayores que viven en las residencias son, en un porcentaje muy elevado, frágiles. En ellas, la presentación de la enfermedad en no pocas ocasiones es atípica y sus patologías crónicas pueden desestabilizarse fácilmente.

Aunque soy un firme defensor de que el modelo residencial ha de cambiar, también soy conocedor de que con el desempeño de las y los profesionales que trabajan en las residencias, la vida de muchas personas es digna de ser vivida. Mi relación profesional desde hace ya más de veintitrés años, así como mi experiencia docente como colaborador en el Postgrado Universitario en Gerontología de la Universidad de Oviedo, en los Cursos de humanización, ética y atención centrada en la persona del Instituto Asturiano de Administraciones Públicas Adolfo Posada y con Centros de formación privada, me faculta para poder decir en voz alta que la pre-ocupación por el ser humano vulnerable constituye el elemento fundamental sobre el que se sustenta la atención profesional en las residencias.

Si rechazamos que los alojamientos para personas mayores sean exclusivamente centros hoteleros, en los que las personas tengan cubiertas sus necesidades básicas, también es necesario dejar muy claro que no podemos ni debemos pretender que las residencias se conviertan en centros sanitarios, y ello independientemente, de que estas organizaciones dispongan de profesionales de este sector. Desde esta consideración, entiendo que la función de la residencia no debe ceñirse exclusivamente a la prestación de alojamiento y de cuidados que mantengan a las personas aseadas, seguras y bien alimentadas. Como escribió el psicólogo humanista Abraham Maslow «es cierto que el hombre vive solamente para el pan, cuando no hay pan. Pero ¿qué ocurre con los deseos del hombre cuando hay un montón de pan y cuando tiene la tripa llena crónicamente?».

La Federación de Asociaciones de personas mayores de Cataluña hace unos años puso en marcha un proyecto para conocer la opinión de las personas mayores sobre la residencia en la que les gustaría vivir. La respuesta fue: “nos gustaría vivir donde vivimos ahora, pero somos conscientes de que puede llegar un momento en que no sea posible y necesitemos una residencia. Por eso, queremos saber en cuáles podremos vivir porque se respetan nuestros derechos y en qué otras nos tratarán bien, tendremos lo necesario, pero no seremos artífices de nuestra propia vida”. Pienso, que la residencia es un lugar para vivir y que la vida en ella debe resultar una experiencia positiva. Desde esta apreciación, el escenario de convivencia ha de preservar los derechos fundamentales de todo ser humano.

La atención de calidad en el cuidado ha de contemplar la dimensión biológica, psicológica, social, espiritual… Considerando a la persona como un ser multidimensional se puede vislumbrar que la respuesta ha de ser holística. Pero holístico no es solo ver al otro globalmente, sino que consiste en partir de la complejidad del ser humano. Esta respuesta integral y compleja únicamente puede ser ofrecida desde la colaboración de diferentes profesionales.

Afortunadamente, en muchos centros residenciales, la atención se ha y se está profesionalizando, de tal forma que hoy podemos decir, que la persona mayor que vive en una residencia es atendida por un grupo multiprofesional con alto grado de cualificación que trabajando desde la interdisciplinariedad, y en estrecha relación con los Servicios Sociales y Sanitarios comunitarios, es capaz de dar respuestas adecuadas a las demandas planteadas. Con el trabajo interdisciplinar, los diferentes profesionales se alejan de su certeza dogmática, para interesarse en la curiosidad constructiva. Es lo que el profesor Rodríguez Cabrero denomina “Intelectual colectivo”, es decir, la apertura a todos los saberes. Un aspecto especialmente importante, es que no debemos olvidar que la persona mayor y, si ese es su deseo, su familia, han de formar parte de ese equipo. ¡Cómo no!

El modelo imperante ha de transformarse hacia un nuevo paradigma que tenga muy presente que cada persona es única, con una identidad propia que ha ido forjando a lo largo de su vida. Precisamente, porque cada persona es distinta a las demás, deberemos rechazar procedimientos organizativos homogeneizantes, contraponiendo en su lugar el Modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona (MAICP), en el que se especifican dos dimensiones en la atención: la integralidad y la personalización.

La pretensión ha de ser arrinconar la indiferenciación para dar paso a un talante cambiante que sea capaz de alterar el orden establecido en función de las preferencias y expectativas de cada individuo. El objetivo ha de ser ofrecer a la persona la oportunidad de elegir su forma de vida. De ello se deduce, que el modelo de atención ha de dar continuidad al proyecto de vida de cada ser humano.

Todas estas conceptualizaciones teóricas han de ser refrendadas en la práctica diaria, ya que si no fuera así, carecerían de valor. Debemos pasar de los pensamientos a los hechos, de la moralina a la moralita que decía Ortega y Gasset, para que el interés de la organización jamás esté por encima del de la persona. A partir de esta reflexión, la pregunta que debemos hacernos es obvia: ¿cómo hacer bien lo que es bueno para cada persona?

Cuando nos planteamos atender adecuadamente, el punto de partida ha de ser el de reconocer a la persona mayor como capaz, autónoma y responsable para gestionar su vida, y cuando esto no sea posible, esté representada desde sus valores. El respeto al principio de autonomía nos aleja del paternalismo, que consiste en decidir por y sobre el otro sin el otro, o sin tomar en consideración al otro. No obstante, no debemos olvidar que ningún ser humano es autosuficiente, sino que todos necesitamos a los demás para sobrevivir. Por ello, hemos de rechazar el autonomismo autosuficiente y aceptarnos como sujetos interdependientes.

Cuando la persona es lo importante, se desmitifican las costumbres arraigadas y se establece un equilibrio relacional entre el profesional (acompaña) y la persona residente que es al final la que decide. No obstante, para que la percepción de control, de dominio de la situación sea auténtica y efectiva, los arquetipos organizativos han de alejarse de procedimientos rígidos, encorsetados, uniformizantes y perennes, ya que lo que hoy es satisfactorio, mañana puede no serlo. Como nos enseña el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl “el sentido de la vida cambia de un hombre a otro, de un día a otro, de una hora a otra. Así pues, lo importante no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado de la vida en cada momento”.

Los razonamientos expuestos tratan de explicitar la necesidad del cambio de modelos de atención en las residencias de personas mayores. Tendremos que explorar los problemas, identificar los recursos y pasar a la acción. Mi opinión es que el cambio requiere poner a prueba las cosas que damos por supuestas y humildad para reconocer que podemos mejorar.

En conclusión, las residencias deben ser un lugar para vivir con dignidad, autonomía y libertad, en un ambiente que ofrezca la sensación de hogar, ya que si no se puede estar en casa, donde estemos queremos estar como en casa. Para conseguirlo, necesitamos nuevos diseños arquitectónicos, pero también novedosos esquemas organizativos que se fundamenten en la creencia de que la persona ha de ser el centro de la atención

Estimados amigos

De nuevo desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar, en esta ocasión a participar en el curso de "Fisioterapia y Terapia Ocupacional en la enfermedad de Alzheimer y otras Demencias".

Además de todas las manifestaciones del deterioro cognitivo de la enfermedad de Alzheimer, se producen trastornos funcionales que afectan limitando la actividad del paciente en su autonomía, restringiendo la participación del enfermo en la sociedad, por lo que es necesario conocer cuáles son las actividades básicas e instrumentales que los seres humanos realizamos para mantener la independencia y cada una de las actividades limitadas a través de la valoración funcional

El curso tiene como objetivos principales

  • Definir las actividades de la vida diaria, especialmente los componentes básicos e instrumentales.
  • Conocer, utilizar y aplicar la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud.
  • Utilizar las técnicas habituales de valoración funcional y manejar los instrumentos de valoración más utilizados.
  • Detectar alteraciones de la condición física y la presencia de deficiencias, discapacidades o limitaciones en la actividad que puedan condicionar restricciones en la participación.
  • Relacional con el contexto personal y el entorno la funcionalidad del individuo.
  • Conocer los principales facilitadores y restrictotes de la actividad.
  • Medir y diferenciar la situación de independencia funcional y la situación de dependencia.



El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 11 de mayo hasta el 24 de mayo y dos sesiones online los días 16 y 23 de mayo.

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales impartidos por

  • Ana Belén Calvo Vera: Profesorado en Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Salamanca
  • María Eugenia Iglesias: Terapeuta Ocupacional de de residencia San Rafael de Salamanca y Profesora de Universidad de Salamanca
  • Ana Isabel Rodríguez Hernández: Terapeuta ocupacional
  • Rosa Mª Sánchez Sánchez Terapauta Ocupacional de Residencia Ballesol de Salamanca y Profesora de Universidad de Salamanca.
  • José Ignacio Calvo Arenillas: Médico rehabilitador. Catedrático en Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Salamanca.

 

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126 

 

 

 

Miércoles, 15 Abril 2020 13:54

ATENCIÓN Y DIVERSIDAD

Escrito por

 

Dr. Eloy Ortiz Cachero . Director Residencia Sierra del Cuera

 

Cuando me fijo en la “mirada” de las personas que me rodean, me doy cuenta de que ellos como yo mismo vivimos en tiempos de angustia, preocupación, miedo y sufrimiento. Pero sabéis, ¡este periodo de nuestras vidas pasará! ¿Quién no ha visto a las palmeras doblarse por el viento? Sabemos que los vientos huracanados hacen que las palmeras se doblen y agachen su copa, pero también que son capaces de recuperarse y elevar sus ramas al cielo. Sin duda, las palmeras son un ejemplo en el que los seres humanos podemos fijarnos para afrontar los avatares de la vida, para reconstruirnos y reinventarnos a la hora de desafiar las adversidades, porque como escribió el filósofo alemán F. Nietzsche “lo que no me destruye, me hace más fuerte.

 

            Los seres humanos somos vulnerables, nadie es autosuficiente, sino que todos somos interdependientes. Hay épocas en nuestra vida en las que estamos necesitados de “recibir”. Nadie está libre de tener que precisar la ayuda de otro ser humano. Pero es que además somos vulnerables porque somos “generosos”. Este hecho incontestable adquiere mayor presencia en estos difíciles momentos. Trabajo diariamente, codo con codo, día a día, con profesionales que se vinculan y se acercan a las personas para poder ofrecerles respeto, compañía y el mayor bienestar posible. Pero también es cierto, que al acercarnos a las personas vulnerables nos damos cuenta de nuestra propia vulnerabilidad. Es entonces, cuando esa cercanía, generosidad y humanidad, nos llega con “emoción” de las propias personas mayores a las que prestamos ayuda. Su cariño, integridad, fortaleza y entusiasmo nos hacen crecer cada día como seres humanos.

 

Entiendo que la situación que nos está tocando vivir exige tener muy presente la “circunstancia” de cada persona. Ya lo decía el gran filósofo español Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia”, pero la frase continua “y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Y es precisamente esto lo decisivo de la frase, si quieres salvar al otro salva su circunstancia. Hoy muchas personas necesitan que las acompañemos para salvar su circunstancia. Y considerando que las personas somos únicas e irrepetibles, debemos llevar a cabo una atención que tenga en consideración la diversidad como punto de referencia, ya que no hay mayor injusticia que tratar igual lo diferente.

 

            En ocasiones la vida nos plantea situaciones que a priori nos superan, sintiendo que no vamos a poder afrontarlas. El momento actual nos confronta con exigencias que nos pueden llevar al límite y nos hagan cuestionarnos si tendremos la fortaleza necesaria para continuar adelante. “En este punto, nos encontramos con dos caminos: “dejarnos vencer o sobreponernos y salir fortalecidos” (Bermejo, 2011).

 

Viktor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido escribe lo siguiente: “nos pueden quitar la libertad, pero no esa libertad que consiste en cómo vivimos lo que no podemos cambiar”, porque efectivamente, en un entorno lleno de desánimo seguimos siendo libres de nuestra repuesta personal. En fin, construyamos puentes de esperanza para que lo que todavía no es, pronto se convierta en realidad.

 

Dr. Eloy Ortiz Cachero . Director Residencia Sierra del Cuera

 

 

Fuentes:

 

Bermejo JC. (2011). Resiliencia: una mirada humanizadora al sufrimiento. Ed. PPC. Madrid.

 

Frankl V. (2015). El hombre en busca de sentido. Ed. Herder. Barcelona.

 

Estimados amigos

Os invitamos a participar en el curso de "Comunicación con el enfermo de alzheimer y adaptación al entorno". en su primera edición

El curso consta de dos módulos:

  • MÓDULO 1. Estrategias de comunicación con el enfermo de Alzheimer.
  • MÓDULO 2. Diseño de entornos facilitadores para personas con alzheimer.

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 16 de marzo hasta el 29 de marzo.

Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales y online impartidos por

  • Emma Rodero Antón: profesora de la facultad de. Ciencias Sociales y de la Comunicación. Universidad Pompeu Fabra
  • María José Moreno Juan: Directora Consultoría y Formación en ERROTU.-Fundación Aubixa

El curso se podrá seguir de manera presencial y online. Las sesiones presenciales tendrán lugar los días 21 de marzo y 28 de marzo.

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica, válido para presentar en oposiciones como méritos académicos y para convalidar por créditos de libre disposición además de por supuesto como méritos curriculares.

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí)

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126.



Estimados amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar a participar en la nueva edición del curso de "Intervención Psicológica, Cognitiva y Conductual en las Demencias".

En el tratamiento de pacientes con demencia es necesario un abordaje terapéutico multidimensional, que integre estrategias no farmacológicas con finalidad terapéutica además del tratamiento farmacológico específico.

Las terapias no farmacológicas (TNFs) para las demencias deben aplicarse tras haber realizado una exploración neuropsicológica exhaustiva que establezca las características (fuerzas y limitaciones) cognitivas, síntomas conductuales, psicológicos y capacidades funcionales del paciente, con el fin de establecer unos objetivos terapéuticos específicos para cada paciente en particular. Los distintos tipos de TNFs tratarán de retrasar el deterioro, recuperar las funciones (cognitivas y conductuales) perdidas o mantener durante el mayor tiempo posible las que aún están preservadas, mejorar el control de los síntomas no cognitivos y aumentar, en lo posible, la calidad de vida del paciente. Existen numerosas clasificaciones de las TNFs, siendo importante conocer todos los tipos y sus aplicaciones con el fin de poder realizar un abordaje terapéutico integral de las personas con demencia, realizando programas de atención individualizados adaptados a cada paciente particular. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha clasificado los diferentes tipos de intervención psicosocial en cinco:

  • Terapias de enfoque emocional
  • Terapias de aproximación conductual
  • Terapias de enfoque cognitivo
  • Terapias de estimulación
  • Terapias orientadas hacia el/ la cuidador/a

Durante el curso se hará hincapié en los tipos de terapias que mayor literatura han generado, que mayor grado de recomendación tienen y que se utilizan con frecuencia en el tratamiento de las demencias (programas de estimulación y actividad, técnicas de modificación de conducta, entrenamiento en capacidades cognitivas específicas, estimulación multisensorial, entrenamiento en actividades de la vida diaria, nuevas tecnologías, etc). 

El curso tiene como objetivos principales

  • Saber analizar la situación cognitiva, psicológica y funcional previa a la realización de un programa de intervención no farmacológica.
  • Diferenciar cuáles son las capacidades y limitaciones cognitivas que presentan las personas con demencia en sus distintas fases.
  • Saber utilizar los tipos de terapias no farmacológicas aplicables en las demencias, cuándo y cómo llevarlas a cabo.
  • Saber integrar la intervención psicológica, conductual y cognitiva dentro del abordaje multidisciplinar de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. 

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 129 de febrero hasta el 1 de marzo. Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales los días 22 de febrero y 29 de febrero  impartidos por

  • María LLorente Cano. Logopeda. Centro de referencia estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Mireia Tofiño García. Terapeuta ocupacional. Centro de referencia estatal de Alzheimer de Salamanca
  • Cristina Jerano Río. Psicóloga. Profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y tratamiento. Universidad de Salamanca
  • Noelia Flores RobainaPsicóloga. Profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y tratamiento. Universidad de Salamanca

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos de formación especifica. 

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí)

La fecha límite para formalizar la matrícula es el 14 de febrero.

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126.

 


 

 

 

Un saludo

Estimados amigos

Desde la Universidad de Salamanca y Formación Alzheimer os queremos invitar a participar en el curso de "Evaluación y Diagnóstico Psiquiátrico, Neuropsicológico y Conductual en las demencias".

El curso ofrece la posibilidad de discriminar entre las manifestaciones psíquicas que requieren un tratamiento específico y aquellas que son reacciones vitales ante el enfermar. Las primeras en no pocos casos están entre las alteraciones más problemáticas para estos pacientes y sus familias. En este curso, se pretende que el alumno conozca las principales manifestaciones psiquiátricas de las demencias, desde el punto de vista fenomenológico, y que adquiera conocimiento de los métodos habituales de su valoración.

Objetivos del curso

  • Analizar los síntomas y signos cognitivos, afectivos y conductuales sugestivos de alteración psíquica
  • Comprender los fundamentos de estos trastornos y de su tratamiento general
  • Conocer los principales signos y síntomas de los trastornos afectivos y psicóticos
  • Saber diferenciar entre reacciones vitales y alteración mental

El curso tiene una duración de 51 horas dando comienzo el próximo 03 de febrero hasta el 16 de febrero. Durante estas semanas tendrán lugar dos seminarios presenciales los días 8 y 15 de febrero, impartidos por

  • Sara Mora Simón- Doctora en Neuropsicología- Profesora Universidad de Salamanca
  • Jaime Unzueta Arce- Doctor en Neuropsicología- Profesora Universidad de Salamanca
  • Jordi Peña Casanova Jefe de la Sección de Neurología de la Conducta y Neuropsicología del Instituto Municipal de Asistencia Sanitaria (IMAS), de Barcelona

El finalizar el curso se obtiene un diploma de la Universidad de Salamanca que acredita con 5 créditos (ECTS) de formación especifica.

Los interesados en formalizar su matrícula deben dirigirse el Centro de Formación Permanente de la Universidad de Salamanca (haga click aquí) 

Si deseas más información puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el teléfono 677 860 126

 

 

 

Página 1 de 5
LO ULTIMO EN TWITTER...

Datos de contacto

 

Teléfono y Whatsapp: +34 677 860 126

E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

   Facebook: Dale al "Me gusta" en nuestra página

   Twitter: Síguenos en Twitter

   Linkedin: Únete a nuestro Linkedin

Servicio Demencias y Alzheimer USAL

donacion de cerebros